Finanzas Sostenibles y Taxonomía Verde

08/07/2019

#ISR

ESG

La Comisión Europea lanzó en marzo de 2018 un plan de acción sobre finanzas sostenibles para lograr que el sistema financiero apoye las acciones de la UE en esta área. El 18 de junio, dio a conocer los primeros resultados de su trabajo en taxonomía.

El objetivo de la Taxonomía Europea es ser una herramienta de clasificación para ayudar a los inversores y las empresas a tomar decisiones de inversión en actividades económicas respetuosas con el medio ambiente.

La taxonomía es una lista de actividades económicas con criterios de rentabilidad por su contribución a seis objetivos ambientales:

  1. Mitigación del cambio climático
  2. Adaptación al cambio climático
  3. Protección y uso sostenible del agua y de los recursos marinos
  4. Transición a una economía circular, prevención de residuos y reciclaje
  5. Prevención y control de la contaminación
  6. Protección de ecosistemas saludables

El informe publicado es un informe provisional de las recomendaciones establecidas por el Grupo de expertos técnicos en finanzas sostenibles (TEG – Technical Expert Group on Sustainable Finance), que define los criterios técnicos de elegibilidad para 67 actividades económicas que cumplen el primer objetivo de mitigación del cambio climático.

De hecho, el TEG ha identificado actividades que pueden aportar una contribución sustancial para mitigar el cambio climático en los siguientes sectores: agricultura, manufactura, energía, transporte, tecnologías de información y comunicación y construcción.

Para ser incluidas en la taxonomía, las actividades económicas deben cumplir con criterios de selección cuantitativos o cualitativos, que establecen los requisitos para:

  • Una contribución sustancial de al menos un objetivo ambiental (mencionado anteriormente)
  • No restar importancia a otros objetivos ambientales
  • Asegurar que se respeten las garantías mínimas en materia de derechos laborales

El TEG considera que tres tipos de actividades pueden contribuir sustancialmente a la mitigación del cambio climático:

  • Actividades ya bajas en carbono, compatibles con una economía de cero carbono para 2050.
  • Actividades que contribuyen a la transición a una economía de emisiones netas cero para 2050, aún no compatibles con una economía neutra en carbono.
  • Actividades que hacen posible las actividades anteriores, por ejemplo la fabricación de aerogeneradores o la instalación de calderas de alta eficiencia.

Esta taxonomía puede usarse para productos “verdes” (como bonos verdes y fondos verdes) y también servirá como base para futuros dispositivos de etiquetado para ayudar a los inversores a identificar productos y estrategias de inversión que realmente financien estas actividades sostenibles.

De hecho, la taxonomía proporciona claridad y transparencia para una toma de decisiones informada para favorecer la inversión en actividades respetuosas con el medio ambiente.

Permite adoptar una definición común.

El texto que define el marco en el que se construye esta taxonomía se consultará del 1 de julio al 10 de septiembre, después de lo cual el texto final deberá ser adoptado por la Comisión Europea y luego presentado al Consejo de Europa para su adopción.

En el mejor de los casos, el texto se adoptará en el verano de 2020. En un escenario alternativo, el nuevo Parlamento, más “verde”, podría recuperar el texto si desea ir más allá.