En China, la economía sigue mostrando signos de resiliencia a pesar de las persistentes dificultades en el sector inmobiliario y el débil consumo de los hogares. Uno de los principales factores explicativos es el buen rendimiento de la industria manufacturera. Las encuestas PMI indican que la actividad sigue en territorio de expansión a pesar de un entorno doméstico débil (véase el gráfico 1).

El rendimiento es especialmente visible en los sectores asociados al movimiento industrial de alta gama iniciado hace varios años por las autoridades. Para reorientar el modelo de crecimiento hacia actividades de mayor valor añadido, los flujos de inversión se han ido dirigiendo gradualmente hacia infraestructuras digitales, equipos y materiales estratégicos necesarios para el desarrollo tecnológico. En abril de 2026, la inversión en metales no ferrosos y ferrosos aumentó un 41% y un 15% respectivamente interanual. Esta reorientación de la inversión también se refleja en la estructura de la producción. Los sectores relacionados con electrónica, equipos industriales, tecnología de la información y equipos de transporte registraron el mayor crecimiento. Los más tradicionales, como el acero, el cemento o los materiales de construcción, siguen mostrando un impulso más débil.
La política industrial seguida en los últimos años se ve ahora reforzada por un entorno internacional favorable. El ciclo global de inversión en IA e infraestructura digital está apoyando fuertemente la demanda de bienes tecnológicos. Las exportaciones chinas de productos de alta tecnología alcanzaron un récord en abril, confirmando el papel central del país en las cadenas de valor globales (véase el Gráfico 2). A pesar de las restricciones impuestas por Estados Unidos, China sigue siendo un actor clave, especialmente en los segmentos intermedios y descendentes de las cadenas de producción tecnológica (servidores, equipos de red, componentes y productos electrónicos terminados, véase el Gráfico 3).


Este desarrollo confirma la transformación gradual del modelo económico. Aunque los sectores "tradicionales", especialmente el sector inmobiliario, siguen influyendo en el crecimiento, la escala industrial y el desarrollo tecnológico son ahora uno de los principales factores de apoyo. Aunque no compensan completamente la debilidad de la demanda interna, estos nuevos factores explican en gran medida la resiliencia de la actividad observada en los últimos trimestres.
Se espera que esta tendencia continúe en los próximos años. El 15º Plan Quinquenal (2026-2030) confirma la prioridad otorgada a la innovación y la autonomía tecnológica en un contexto de creciente rivalidad estratégica con Estados Unidos. Las autoridades pretenden acelerar el desarrollo de tecnologías estratégicas (IA, semiconductores, tecnologías cuánticas y biotecnologías) para continuar modernizando el sistema productivo, fortalecer la competitividad industrial y reducir las dependencias tecnológicas respecto al exterior.
