08 Jun 2026

Análisis

Se prevé que el gasto en defensa y seguridad genere un crecimiento adicional significativo durante los próximos diez años

Morel
Christophe MOREL
thuy van pham
Thuy Van Pham

Como recordatorio, los objetivos fijados por la OTAN para 2035 en materia de gasto en defensa son especialmente ambiciosos. Los 32 países miembros se han comprometido a aumentar su gasto militar (fuerzas armadas, equipamiento, municiones, etc.) hasta el 3,5% del PIB para 2035, así como su gasto relacionado con la seguridad (ciberseguridad, infraestructuras críticas, resiliencia de redes, etc.) hasta el 1,5% del PIB, es decir, un esfuerzo total equivalente al 5% del PIB.

La evaluación del impacto económico de dichos planes presupuestarios se basa en la noción de "efecto multiplicador", es decir, el efecto directo del apoyo presupuestario más efectos indirectos e inducidos en la economía en su conjunto. En el capítulo 2 del último World Economic Outlook, el FMI estima que el efecto multiplicador asociado al gasto militar es históricamente cercano a 1. En otras palabras, un aumento del gasto militar equivalente al 1% del PIB genera, de media, alrededor de un 1% más del PIB.

Sin embargo, la historia macroeconómica de este nuevo ciclo de gasto en defensa aún está por escribir. Varios factores sugieren que el efecto multiplicador podría ser significativamente mayor que su media histórica, en un contexto particularmente favorable. En primer lugar, la sincronización de los planes de defensa dentro de los países de la OTAN debería limitar las "fugas" al exterior y fortalecer los efectos positivos de retroalimentación entre las economías socios. En segundo lugar, el horizonte a largo plazo de estos programas probablemente desencadene un potente acelerador de inversiones al estimular la capacidad industrial nacional, la investigación y desarrollo, y la movilización de capital privado. En tercer lugar, la policy-mix parece favorable: este gasto se financiará principalmente con déficit, sin compensación presupuestaria inmediata en otros conceptos de gasto. Además, la política monetaria no constituirá a priori un freno significativo para la actividad. Finalmente, distribuir estos programas durante varios años promoverá las externalidades tecnológicas positivas tradicionalmente asociadas al gasto en I&D.

La literatura económica sugiere que estos diferentes mecanismos podrían aumentar el efecto multiplicador entre 0,4 y 0,8 puntos. Usando una suposición intermedia de +0,5 puntos, el multiplicador del gasto militar futuro aumentaría de 1,0 a 1,5. Teniendo en cuenta los objetivos respaldados en la Cumbre de la OTAN en La Haya en junio de 2025 (Tabla 1), estimamos que el impacto positivo en el crecimiento de las economías europeas podría alcanzar alrededor del +0,25% anual durante el periodo 2026-2030, y luego superar los +0,5 puntos porcentuales anuales entre 2030 y 2035 (Gráfico 1). Así, el gasto en defensa y seguridad será un factor duradero en la resiliencia cíclica.


Objectifs validés lors du sommet de l’OTAN de La Haye en juin 2025
Europe : impacts de la hausse des dépenses de défenses sur la croissance du PIB

Source : Groupama AM​​​​​​​